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Déjà vu

Hace ya unos cuantos años que visité por primera vez este lugar.. Quienes hayáis estado allí alguna vez lo reconoceréis, espero.
Faro de San Juan de Nieva, Avilés, Asturias
A mediados del Siglo XIX se construyó este hermoso faro, ubicado en la Punta del Castillo, al margen derecho a la salida de la ría de Avilés; más concretamente en la parroquia de Laviana, perteneciente al concejo de Gozón.

Aunque inicialmente su asentamiento estaba previsto en la Punta de la Horcada (algo más al Norte) se decidió retrasar su ubicación para protegerlo de los temporales, aún a riesgo de reducirse su visibilidad. En el año 1963, tras dos años de obras, alumbró por primera vez. La apariencia de su luz era roja y fija -producida por una lámpara de aceite de oliva-, con un alcance de 10 millas (unos 16,09 km). En 1882 la lámpara se sustituyó por una de parafina y con el paso del tiempo se acopló a la óptica un juego de pantallas giratorias y un tambor dióptrico con pantalla de cristal rojo que le dotaría de una luz blanca con sector rojo.
En la actualidad, tras un proceso de evolución en el que se le ha provisto de electricidad -ya entrados en el S. XX-, la óptica está formada por lentes dióptricos y catadrióptricos, manteniendo el sector rojo al NW que advierte de la peligrosidad de la zona. El alcance ronda las 20 millas para la luz blanca y algo menos, unas 17 millas, para el rojo. En lo referente a la altura, se eleva 40 metros sobre el nivel del mar, y 15 sobre el terreno.
En la imagen, el Faro de Nieva con las dunas del Espartal al fondo (apenas perceptibles a este tamaño). El dique que delimita la entrada a la ría de Avilés, y en primer término un ancla -nexo de unión alegórico a la navegación- que se ubica en el interior del recinto del faro.
Inusual tarde de otoño
Sábado, 1 de Octube de 2011. Hace apenas una semana que ha entrado el otoño pero todavía no se ha manifestado; alguna hoja arrastrada por el viento nos anuncia su llegada. Y es que aún se siente el verano, sus elevadas temperaturas y sus días despejados; lo único que nos recuerda que el periodo estival ha terminado, es la falta de luz en horas tempranas.
Anteayer fue uno de esos días en los que el tiempo parece haberse detenido en el mes de agosto. Una tarde de verano, de esas en las que la luz lo inunda todo y el calor invita a recogerse al abrigo de unos muros de piedra.
Aún faltaban minutos para las 20.00 horas de la tarde cuando, echando la vista hacia el macizo occidental de los Picos de Europa, se veía cómo la majestuosa Torre de Santa María se iba tiñendo de un tono rojizo. Hacia el oeste, el sol estaba en pleno descenso, oculto casi, tras el horizonte.

El atardecer nos regaló esta idílica vista en la que Lord y Pindiu (de espalda) son testigos en primera persona del ocaso de este inusual día de otoño.
Gracias Elena y Félix, por regalarme un fin de semana de lujo.
Centro Niemeyer, las sinuosas líneas del universo avilesino.
En 1989, el premio Príncipe de Asturias de las artes fue otorgado al arquitecto brasileño Oscar Niemeyer, cuya creación más relevante es la ciudad de Brasilia declarada Patrimonio Artístico de la Humanidad por la UNESCO.
En la década de los 30, una vez finalizados sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de Río de Janeiro, colaboró con el padre de la arquitectura moderna, el francés Le Corbusier junto al que diseñaría la sede de las Naciones Unidas en NY.
El acta del jurado que en su día acordó este galardón reza así:
Reunido en Oviedo, los días 11 y 12 de mayo de 1989, el Jurado correspondiente al “Premio Príncipe de Asturias de las Artes, 1989″, integrado por D. José Luis Borau, D. Julián Gallego, Dª Rosina Gómez-Baeza, Dª Carmen Giménez, D. Tomás Llorens, D. Manuel Martín Ferrand, D. Miguel de Oriol e Ybarra, D. Manuel Rivera, D. Manuel Satrústegui, D. Eduardo Subirats, presidido por D. Antonio Pedrol Ríus y actuando de secretario D. Manuel Fernández, acuerda conceder este galardón al arquitecto brasileño D. Óscar Niemeyer.
Óscar Niemeyer ha sido uno de los pioneros del Movimiento Moderno Internacional y es un destacadísimo arquitecto iberoamericano del siglo XX. En sus obras ha sabido incorporar al racionalismo funcionalista los espacios sensuales y los valores poéticos que distinguen la cultura brasileña. A lo largo de su vida ha mantenido un transparente compromiso social. Su última gran obra, el “Memorial de Latinoamérica”, recién inaugurado en São Paulo, une a su belleza el proyecto de integración de las culturas de América Latina.
En el año 2006, se celebra el vigésimo quinto aniversario de los Premios Príncipe de Asturias, para lo cual la fundación contacta con los premiados hasta la fecha, con la idea de que éstos se sumen a los actos de celebración.
Las palabras de Oscar Niemeyer fueron “Yo soy arquitecto y, por tanto, lo que sé hacer son diseños de edificios, y eso es lo que voy a hacer, diseñar un edificio”. Y de este modo, comenzó a crear el boceto de lo que sería su única obra en España, la más querida e importante ubicada fuera de Brasil.
En 2008 se colocó la primera piedra de este proyecto que se hizo realidad el 25 de Marzo del año 2011, fecha en que se inauguró oficialmente y, en cuyos actos, participó el oscarizado Woody Allen junto a la New Orleans Jazz Band.
El proyecto.
El complejo está formado por cuatro edificios construidos sobre una parcela de unos 44.000 metros cuadrados de superficie de los cuales “solo” 17.000 los ocupan los espacios destinados a auditorio, torre mirador (en la foto) edificio polivalente (que cuenta entre otros con una sala de cine y diversos equipamientos) y la cúpula, siendo los restantes, espacios abiertos entre los que destaca la gran plaza pensada para acoger a 10.000 personas. Entre el Auditorio y la Cúpula-Museo se dispone una marquesina sinuosa que ofrece al visitante protección frente a la lluvia o el sol.
Un espacio para la educación, la cultura y la paz .

En la imagen la Torre Mirador donde se ubica la Coctelería y “Gastro“, un espacio ideado para que doce comensales disfruten de la alta gastronomía, con platos elaborados por los más importantes y afamados chefs de nuestro país, como sucedió con Arzak (encargado de inaugurarlo). El proyecto Gastro fue comandado por Pedro y Marcos Morán, responsables de Casa Gerardo y Somió Park respectivamente, aunque a día de hoy ya no ostentan su gestión.
Al fondo, el Auditorio, con capacidad para 1000 personas y con una cubierta en forma de concha que favorece su acústica. De igual modo, el espacio escénico tiene la versatilidad de ofrecer actuaciones abiertas a la plaza -como sucedió con las actividades inaugurales-.

