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Luis Moya Blanco, ha sido un referente en la arquitectura del siglo XX, una personalidad clave en la posguerra por sus dotes y habilidades gráficas. Catedrático de las Escuelas de Madrid y Navarra, fue maestro de alguno de los principales arquitectos de nuestro país.
Nacido en Madrid, en 1904, vivió desde niño la arquitectura. Su padre, Luis Moya Idígoras, era ingeniero de caminos, creador, entre otras obras, del depósito del Canal de Isabel II en Madrid. Por su parte, su tío Juan Moya, fue director de la Escuela de Arquitectura de Madrid.
No es pues, de extrañar, que ya desde muy temprana edad, su vocación por la arquitectura y el dibujo le llevasen a desarrollar unas magníficas dotes en ambos campos. Cabe destacar que, la influencia del profesor de historia y arqueólogo, Fidel Fuidio, evitó que Luis Moya se decantase por la Ingeniería en favor de la arquitectura.

Luis Moya Blanco Fuente: www.lukor.com
En 1921 su tío Juan Moya, le instruyó para ingresar en la Escuela de Arquitectura de Madrid., donde recibió una mezcla de dos tendencias muy diferentes, la Regeneracionista y el Movimiento Moderno. De forma paralela a este aprendizaje, Luis Moya acudió al estudio de Pedro Muguruza (arquitecto de cabecera durante la época franquista), donde complementaba su formación.
En el año 1927 se licenció, obteniendo el premio Anibal Alvarez, por su proyecto de fin de carrera “Cenotafio para Beethoven”. Hasta el año 1936, se presentó a muchos concursos obteniendo por ellos numerosos galardones. Se encargó, además, de crear el Museo del Coche y el Arte Popular, el Dispensario Antituberculoso y Antivenéreo de Palencia y, tras regresar de un viaje a América, se hizo cargo de nombrar al arquitecto conservador de la Biblioteca Nacional.
En 1936 consiguió la Cátedra de la Escuela de Arquitectura de Madrid, pero hasta finalizar la Guerra Civil, no se incorporó. Fue Director de esta escuela entre los años 1963 y 1966.
Concluída la Guerra Civil, trabajó para la Dirección General de Arquitectura, llevando a cabo la reforma del Teatro Real. Pero fue en el año 1946 cuando realizó su obra más característica y colosal; La Universidad Laboral de Gijón, su visión de una ciudad ideal hecha realidad. A partir de los años 60 ideó nuevas arquitecturas levantando la iglesias en Torrelavega y Madrid, donde además, levantó el Museo de América.
En 1970 comenzó una etapa docente en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra, impartiendolas materias de estética y composición (en dos niveles). Falleció en Madrid, en el año 1990.
Fuentes:
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